En modo
zombie, hora que no recuerdo, grados pocos y muuucho sueño. Subir al auto y con
el solcito y el calor del auto, seguir durmiendo (gracias Cami por asumir de
copiloto, necesitaba otra horita de tutito). Semi-despertar ya en Portugal, día
31 de diciembre. Qué emoción!! Otro país, otro idioma, y se nos va el 2014.
Feliz
último día del año a todos!! Quiero saltar, volar! Euforia en el cuerpo.
Caminamos juntos por Lisboa, probamos la famosa Ginjinha los 4 y esperamos q empiece
la fiesta… de repente nos percatamos q eran apenas las 6 de la tarde en vez de
las 7 (en España), con lo cual fueron unas cuantas horitas de caminata,
conversa, [frío] cena, más caminata, Castelo San Jorge, ¡ascensores! (gratis,
repartidos por ahí), [congelación] y una botellita de champaña para medianoche.
El ambiente festivo era permanente, contagioso y aumentaba progresivamente
mientras más avanzaba la noche. Gente tocando música y bailando, niños jugando
y nosotros: 4 chilenos sueltos en Lisboa con cara de ¿dónde andamos metidos?,
un año nuevo q ninguno de los 4 habríamos
imaginado q íbamos a tener. En Praça do Comércio: mucha gente, música en vivo,
fuegos artificiales y champañazo a medianoche. Frío, sí, pero ya q importa! El metro
nos cerró justo al entrar así q caminamos al hotel, q merece mención especial
más adelante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario