domingo, 28 de diciembre de 2014

Día 5 (NAVIDAD)

¡Feliz navidad!
Nuestra navidad... no se olvida fácil... lo que no sé si es bueno o malo, pero lo tomaré como algo bueno.
Para comenzar... en Navidad estábamos en Barcelona. (Oh sí, en Barcelona) bueno, durante el día recorrimos la ciudad... *0* ¡De verdad! ¡Lo juro por el ángel! Bueno, caminamos un montonazo, comimos en un McDonals, pasamos a elegir nuestros regalos de Navidad (Les digo que eran cuando finjamos sorpresa y los abramos) y vimos muchas cosas. El mediterráneo, la calle principal (que nunca olvidaré; era azul en el mapa) hasta que llegamos a una cosa con juegos. Había un juego, que hacía algo así como átomo a las personas.
Natalie: ¡YO ME QUIERO SUBIR A ESO! Cuando era chica me subí a uno... y siempre he querido volver a subirme...
Entramos a la cosa y compramos 3 pases para subirse. ¿A qué no adivinan quien NO subió? Sip, yo, la menor. ¿Por qué Camila, si tú siempre has querido subir a eso? Tengo 2 razones: 1- Antes de venir a España me sacaron una verruga de la mano izquierda y no puedo sujetarme... como de debe. 2- En ese momento la cabeza estaba por explotarme y sabía que si me llegaba a subir iba a terminar en el hospital.
Vale, saliendo de mi opinión personal (estoy siendo demasiado subjetiva... pero ñee es MI versión de loa hechos) el primero en subir fue Mario. Y durante los... ¿6? Minutos que duró estaba como con cara de sufrimiento, mientras la Nata le gritaba que no podía parar. Además de esa presión, está el hecho de que Mario es... mide 1.89 y pues... como que unos centímetros más y se saca la cabeza.
Después subió mi hermana, a la que yo llamo Sister (estoy loca ¿Ya? ¡Demándenme!) Bueno, se subió, giró, y giró, su pelo voló, y luego paró. Antes de los 6 minutos.
Y finalmente subió susodicha Natalie. Lo gozo hasta que la bajaron. Y eso fue todo lo que necesité para saber que esa monstrua no es humana. Ni si quiera me subí a eso, pero sé que ella debió haber sufrido a lo menos un momento, y no lo hizo.
Luego salimos de ahí y nos encaminamos a nuestra cena de navidad. Un bus después llegamos, subimos en el ascensor que me recuerda a "La caja"  De The Maze Runner (o Correr o Morir en su formato en español)  y entramos a la casa. Mario empezó a dar la prórroga de que nadie se iba a cortar con el jamón, que no quería ser responsable de accidentes, que no hay que cortar para ese lado, no poner la mano en frente del cuchillo y blablabla. El punto es que tardó varias horas antes de permitir que alguien más cortara jamón (serrano).
Bueno y mientras hacía eso mi hermana, la Nata y yo hicimos palta y rollitos de jamón (york) y quedaron envidiables.
Pasaron algunas conversaciones, mucho picoteo del jamón (serrano) hasta que llegaron todos y cenamos.
Había una amplia variedad de cosas, y aseguro  que si yo no fuera tan mañosa como soy me hubiese encantado todo y me hubiese comido una millonada de cosas diferentes. Pero no, soy una mañosa sin causa y comí solo algunas cosas.
Cada 10 minutos el León (Un niño pequeño, que estaba ahí, 5 añitos) preguntaba cuanto faltaba para las 12 y yo le decía la hora a mi hermana y ella le decía: "Dos horas y un poquito" o cosas así.
Cuando finalmente quedaba poco hicimos magia todos y aparecieron los regalos. Entonces tomé nuevamente la cámara de Mario (de la cual debo confesar que me he enamorado) y saqué todas las fotos que pude a las caras de emoción del Octavio (hermano de León y mayor por... no demasiado 10 años) y el León.
Luego de eso mi hermana y yo abrimos nuestros relojes Swatch. El de mi hermana color  arcoíris con los números blancos, y se ve como playero, casi infantil. Y el mío... negro, con solo la pantallita blanca y los números romanos. ¡Oh sí, con números romanos! La verdad es que cuando lo vi la primera vez como de reojo me pareció normal, bueno, ñee. Me fijé en loa números romanos y le declaré mi amor.
Después de eso (ya 25 de diciembre, pero no cambiaré de parte hasta que nos durmamos) hablamos, bebieron, las horas pasaron... y como a las 4 de la mañana volvió la acción.
Mario por su parte estaba hablando con los demás y el trío hermánico estaba hablando. Y fue entonces cuando: El señor "no quiero ser responsable de ningún accidente" ¡Se rebanó el dedo cortando jamón! Y eso fue el significado de la palabra ironía.
Luego la Nata nos empezó a contar sus macabros planes de ir a la mesa y hacer 4 panes para comer al día siguiente con el jamón, solo había que pasar desapercibidas... mientras tanto Mario y uno de los que estaba ahí, cuyo nombre no recuerdo con claridad, se pusieron a discutir, ambos ebrios.
De pronto hubo un silencio general y todos empezaron a guardar las cosas. La Nata saltó a hacer los panes en 15 segundos (no estaban buenos la verdad (: pero igual te amo Nata) nos fuimos como a las 4 casi mientras mis dos ebrios favoritos hablaban tonteras :)
Tomamos un taxi (¿A nadie más le parece raro encontrar un taxi el 25 de diciembre a las 4 de la mañana?) Y llegamos a un lugar que no conocíamos bien. Mario decía que estaba cerca del hotel, pero ni ebrias ni tontas, el lugar ni se parecía.
3 cuadras después, bañadas en el frío viento de la noche y ahogadas en risa por los dos ebrios hablando llegamos a un lugar conocido.
Entramos a la habitación y empezó la ovejada ninja. Como regalo de navidad la Nata, mi hermana y yo teníamos pijamas de oveja (que después notamos que en realidad eran osos) Nos pusimos los pijamas y empezó la ninjada.
La Nata empezó a rellenar una botella chica con fanta. Estaba a punto de auto-declararse sobria cuando vertió fanta por el suelo. Mario y Nata se pusieron como a discutir ebriamente mientras Mario sufría por la pérdida de su guante.
No recuerdo cómo llegamos a tal punto en que la Nata hizo un movimiento ninja vestida de osoveja. Mario queriendo ser popular la imitó. Casi se rompe la mano contra el closet. Pues evidentemente la única verdadera oveja ninja es la Nata.
Luego del teatrito nos sacamos una foto de ovejas (tomada con el celular de Mario, porque un minuto antes trató de tomarla con el celular de la Nata y se le cayó) y posteriormente fuimos a dormir. Porque ese mismo  día, es unas horas, a las 11:45 teníamos un tour por la sagrada familia.

Fueron las 4 horas de sueño más cortas de mi vida :)

Día 3 (Solas en granada)

Estábamos, mi hermana y yo pacíficamente durmiendo... hasta que me desperté. Tenía hambre. Fui hasta la cocina e hice un pan con lo primero que encontré. Estaba muy bueno. Me fui feliz de mi vida a ver tele.
Lo divertido de esta tele es que el DVD (debede) lo llamaba DVD (Deuvede) y sonaba divertido para alguien inculta como yo. Y además, escuchar a los personajes de series con otra voz... es raro.
Pero el punto no es ese... después de que mi hermana despertó empezó todo. Vimos tele un rato y luego apareció el problema: el almuerzo. La Nata (mi otra hermana que llamaré así para que no se confundan) nos había dicho que hiciéramos algo o que nos vistiéramos y bajáramos a comprar pizza. Mi hermana y yo somos flojonazas y decidimos hacer algo. Grave error.
¡Encontramos fideos! Italianos. Los pusimos a cocer como los fideos normales. (NORMALES, siendo que son ITALIANOS) y luego de mil años seguían duros. Entonces esperamos más... y más... y más... hasta que el agua de loa fideos se salió y la cocina eléctrica empezó a arder (a hervir el agua caída) y nos asustamos, obvio, eso no debería pasar.
Apagamos la cocina, probamos los fideos y... seguían duros. Los dejamos un rato más bajo vigilancia psicopática y quedaron "algo así como blandos" vale, les íbamos a poner salsa de tomates para que por lo menos pasara pero... no la encontramos. De lujo. Les pusimos queso. Me corrijo, les pusimos MUCHO JODIDO QUESO. Era queso con fideos :) no sabían bien.
Bueno, ese no fue un gran problema, claro, pero, no fue bueno. Ya. Se nos pasó el sabor y mi hermana fue a bañarse para salir. En ese rato yo solo vagué por ahí. Luego me contó que se re congeló porque al principio, antes de que el agua se caliente, le cayó toda el agua fría en la cabeza. Yo solo me reí.
Tomamos nuestras copias de llaves. Las mías verdes y las de ella azules. Y salimos a vagar por el espacio exterior. Mi hermana sacó fotos. Yo no. Y bueno. Se empezó a oscurecer y fuimos a la casa para esperar que acabara el turno de la Nata.
Abrimos la puerta de abajo y empezamos a subir las escaleras. Llegamos arriba, metí mi llave en la cerradura. Giré la llave y esta no giró.
Intentamos unos 10 minutos tanto con una como con la otra llave. Y ninguna se dignó a girar. Además de que era invierno y hacía frío, mi hermana estaba de turno. Y estábamos solitas. Le envié un mensaje por whatsapp, porque fuera de la puerta nos llegaba wi-fi, a mi hermana y no me respondió. Así que hicimos lo más inteligente para ese momento. Caminamos hacia el hospital (donde trabaja mi hermana).
De camino para allá mi hermana se convirtió en máquina de vitrineo. Se compró un solo gorro. Y NADA MÁS. Porque no la dejé entrar en más tiendas... bueno llegamos al hospital y vimos en un cartel que medicina nuclear (donde está mi hermana) estaba en la planta "S" ah, bien, nos subimos al ascensor y buscamos una s. No había. Tal vez leí mal y era un 5 pensé. Subimos a la planta 5 y preguntamos por la planta s. Y nos dijeron que la "S" es de "Sótano" así que nos guiaron a la planta 0 y de ahí nos dijeron hacia dónde estaba. Escaleras hacia abajo. Rampas hacia abajo. Hacia un lado una escalera hacia el centro de la tierra y un poco más abajo. Ahí estaba. Medicina nuclear.
Entre todo esto, nosotras caminábamos por el interior del hospital y nadie nos decía nada. Era raro.
Vale. Llegando al subsuelo de medicina nuclear notamos para colmo que estaba vacío. A punto de irnos a la casa y esperar a que la Nata ya estuviera allá. Apareció una chica que nos preguntó si buscábamos algo. La conversación fue algo así:
Chica: ¿Buscan algo?
Mi hermana: A alguien...
Chica: ¿A Quién buscan?
Mi hermana: Natalie Testart ¿La conoce?
Chica: Ajá... -Asiente- ¿De parte de quién?
Mi hermana: sus hermanas.
Chica ( se sorprende): ¡Oh! ¿Son sus hermanas? ¡Pasen!
El principio era tan indiferente con nosotras... pero ñee, me cayó bien, porque nos guio con mi hermana y me salvó de horas y horas de vitrineo.
Llegamos a la Nata estaba analizando unos cerebros. La saludamos y nos sentamos a observar como guardaba en programa mientras le contábamos la historia.
Posterior a eso, como mi hermana salía a esa hora, salimos. Pero no aun antes conocer a todos los presentes y encontrarnos con Mario. Que él se quedaba durante toda la noche en el hospital. Bueno, salimos de ahí con las 2 bicicletas de la Nata y la de Mario que secuestramos... ¡Con su permiso!  Y nos demoramos tanto sacando las bicis que llegaron los de seguridad, la Nata les contó que salía con 2 bicicletas suyas y se llevaba la de Mario también.
Guardia: ¿Él tiene conocimiento de esto?
Nata: ¡Sí!
Y se largaron. ¡Yupi! Fuimos hacia la casa, pasando por una tienda a comprar botellas para embotellar aceite.
Una vez en casa a la Nata se le ocurrió ir al centro a una tienda antes de que cerraran para poder canjear un producto.
Y empezó la carrera en bicicleta hacia el centro. La Nata tenía la bicicleta más grande, luego mi hermana y luego yo. Bueno, el punto es que después de 3 pedaleos para llegar a uno de la Nata me quedé atrás y no podía más. Me di cuenta de que no podía más cuando no las pude ver a la distancia. No era que estuviesen muy lejos, no veía ni mi mano. Y es que veía todo como empañado. Y paré. Por suerte, ellas sí que me veían y fueron por mí.
Logramos llegar al centro. En bici aun y corrimos hasta la tienda. Yo por mi parte solo seguía a una mancha blanca y una café (no os ofendáis, es por el pelo) llegamos y ellas hicieron lo que sea que hicieron y cerraron la tienda en cuanto entramos.
Con la conciencia a medias y la gravedad fuera de control seguí caminando detrás de ellas. Quienes compraron churros y volvimos a las bicis. Que espanto...
Nos subimos y andamos hasta la casa. Llegamos y teníamos que comer. Mis dos hermanas fueron a comprar mientras que yo me quedé en la casa escribiendo para Wattpad.
Llegaron las 2 chicas y la Nata cocinó... entonces me quedó gravado en la mente: "Mario cocina." Pues sí. Unas hamburguesas medio-crudas, unas como nuguet que no supe que era y una deliciosa lechuga.

Comimos. Y nos fuimos a dormir. Dormimos y fin del día. Miau.

DIA 7

A Francia!!
Carcassonne nos recibió con un frío glacial que no nos detuvo para recorrer la ciudad, ferias navideñas, ser atacada por el mono de nieve de Frost, en fin. Nada nos impidió ser recibidos en nuestro castillo y recorrer todos sus recovecos soñando con cruzados, dragones y princesas encantadas entre esos muros de más de 2 mil años.

Dormimos en Perpignan, porque las enanitas no me creían y yo tenía q demostrarles q era real; Mattéo, indiscutiblemente la guagua más linda del mundo. Buenísima raclette en insuperable compañía. Los esperamos en Granada en enero, familia.

















DIA 6

Despertar dificultosamente y darse cuenta q quedan 5 minutos de desayuno. Ropa, zapatos y estar completamente dormidos en el comedor del hotel. La señora nos empieza a ofrecer café en inglés, después de haberlo intentado en castellano sin resultados mientras estábamos los 4 con la mirada perdida, aún en la fase de sueño REM, hasta que alguien reaccionó, creo que fue la Pame… después en el metro, Cami durmiendo y los demás casi, hasta que nos bajamos. Visita guiada a la Sagrada Familia. ¡Qué espectacular! Y según la guía estará terminado el año 2026, fecha en que obligatoriamente tendremos que volver a venir. Bueno, tal vez se puede volver antes también, ¿no?, pero ese año seguro. Después en Plaza de España se nos unió Woody Allen, con quien paseamos por el Parque Montjuic, estadio olímpico y la Barceloneta.
Aunque lo más destacable de ese día 25 de diciembre fue… a eso de las 4-5pm, cuando el mundo se paralizó ante nosotros. Caminábamos por las calles sin tener que desviarnos para cruzarlas, sin tener que parar en los semáforos, sin escuchar nada más que nuestros pasos. Avanzábamos sin prisa, despreocupados, sin ningún lugar al que tener que llegar ni obligaciones que tener que cumplir. Sólo caminábamos moviendo las hojas amarillas caídas de los árboles por las distintas calles, de la gran ciudad, de la extinguida gran ciudad. El tiempo había dejado de transcurrir y no había realmente ningún ruido que interrumpiera el de nuestros pasos y conversaciones. Ni un solo auto, ni una sola persona; Barcelona muerta ante nosotros, como si hubiera estallado una bomba atómica el día antes y no quedara vida alguna sobre la tierra, a excepción de nosotros. Caminamos tal vez 2 horas o quizás 2 días, no lo sé; no hubo como saberlo porque en esos momentos el tiempo no trancurrió.
Al anochecer Cami rompió el hechizo y la vida volvió a surgir. La gente otra vez estaba, como si alguien la hubiera vuelto a poner. Autos, ruido, luces, risas, vida otra vez en la gran ciudad, como normalmente. Y esa sensación se extinguía instantáneamente, y la vida seguía sin haber hecho ese extraño, fascinante e inquietante paréntesis.

Destacamos nuestra última comida barcelonesca en una parrillada! (imagínense la cara de felicidad de Mario comiendo pancito con pebre y después entrañas, qué descubrimiento de lugar) antes que el cansancio nos obligara a retornar al hotel, no sin antes hacer el ridículo una última vez, en el paradero y en la micro, porque sino sería muy aburrido. Caí muerta antes incluso que volviera la Cami de la ducha.

























DIA 5

Barcelona!! Por fin. Paseo de Gracia, las Ramblas, Barrio Gótico, borde del mar. El amor platónico que surgió entre Pamelita y John Lennon, siempre lo recordaremos. En el puerto, barquitos estacionados y justo están los de “la vuelta al mundo”, 2 tripulantes, 3 meses de viaje y ninguna parada… plop! Había uno auspiciado por Neutrógena, obviamente nos acordamos de Jorge y justo tenía un tripulante chileno! (pero no era él, sniff). Paseamos, vimos muchos chinos, un perro veloz y paramos en los juegos infantiles… Cami con su manito en recuperación no se subió, pero los demás niños gozamos en la ruedita. Ya de noche nos disfrazamos de pascueras para terminar de recorrer Barcelona y tomar una micro camino a casa de la Bego. ¡Navidad! ¡Navidad!...

Llegamos y nos encontramos con otros amigos chilenos, abrimos una patita de jamón serrano y descubrimos la adicción de la Nata a cortarla… mi secreto, desconocido e inexplorado vicio: cortar jamón! hasta tener acalambrado el antebrazo, y seguir y seguir y seguir! Era un buen equipo, Nata corta, Cami y los demás van probando y… sí, está buena. Van llegando los invitados y van bajando los vinitos y el pisco sour; sale el pavo preparado por Olivier, el cheesecake de Begoña, el pie de limón de Paulina. Regalos para todos! Y siguen los vinos, las conversaciones, llamadas por skype, saludos navideños, hasta pasadas las 4am. Mario cortando: jamón y sobretodo dedo. Bueno, nos vamos. Ahora toca disfrazarse de oveja y seguir riéndonos en el hotel; lamentar la pérdida del guante de Mario y hacer de oveja ninja. Ya son las 5, ahora sí toca dormir.