domingo, 28 de diciembre de 2014

Día 3 (Solas en granada)

Estábamos, mi hermana y yo pacíficamente durmiendo... hasta que me desperté. Tenía hambre. Fui hasta la cocina e hice un pan con lo primero que encontré. Estaba muy bueno. Me fui feliz de mi vida a ver tele.
Lo divertido de esta tele es que el DVD (debede) lo llamaba DVD (Deuvede) y sonaba divertido para alguien inculta como yo. Y además, escuchar a los personajes de series con otra voz... es raro.
Pero el punto no es ese... después de que mi hermana despertó empezó todo. Vimos tele un rato y luego apareció el problema: el almuerzo. La Nata (mi otra hermana que llamaré así para que no se confundan) nos había dicho que hiciéramos algo o que nos vistiéramos y bajáramos a comprar pizza. Mi hermana y yo somos flojonazas y decidimos hacer algo. Grave error.
¡Encontramos fideos! Italianos. Los pusimos a cocer como los fideos normales. (NORMALES, siendo que son ITALIANOS) y luego de mil años seguían duros. Entonces esperamos más... y más... y más... hasta que el agua de loa fideos se salió y la cocina eléctrica empezó a arder (a hervir el agua caída) y nos asustamos, obvio, eso no debería pasar.
Apagamos la cocina, probamos los fideos y... seguían duros. Los dejamos un rato más bajo vigilancia psicopática y quedaron "algo así como blandos" vale, les íbamos a poner salsa de tomates para que por lo menos pasara pero... no la encontramos. De lujo. Les pusimos queso. Me corrijo, les pusimos MUCHO JODIDO QUESO. Era queso con fideos :) no sabían bien.
Bueno, ese no fue un gran problema, claro, pero, no fue bueno. Ya. Se nos pasó el sabor y mi hermana fue a bañarse para salir. En ese rato yo solo vagué por ahí. Luego me contó que se re congeló porque al principio, antes de que el agua se caliente, le cayó toda el agua fría en la cabeza. Yo solo me reí.
Tomamos nuestras copias de llaves. Las mías verdes y las de ella azules. Y salimos a vagar por el espacio exterior. Mi hermana sacó fotos. Yo no. Y bueno. Se empezó a oscurecer y fuimos a la casa para esperar que acabara el turno de la Nata.
Abrimos la puerta de abajo y empezamos a subir las escaleras. Llegamos arriba, metí mi llave en la cerradura. Giré la llave y esta no giró.
Intentamos unos 10 minutos tanto con una como con la otra llave. Y ninguna se dignó a girar. Además de que era invierno y hacía frío, mi hermana estaba de turno. Y estábamos solitas. Le envié un mensaje por whatsapp, porque fuera de la puerta nos llegaba wi-fi, a mi hermana y no me respondió. Así que hicimos lo más inteligente para ese momento. Caminamos hacia el hospital (donde trabaja mi hermana).
De camino para allá mi hermana se convirtió en máquina de vitrineo. Se compró un solo gorro. Y NADA MÁS. Porque no la dejé entrar en más tiendas... bueno llegamos al hospital y vimos en un cartel que medicina nuclear (donde está mi hermana) estaba en la planta "S" ah, bien, nos subimos al ascensor y buscamos una s. No había. Tal vez leí mal y era un 5 pensé. Subimos a la planta 5 y preguntamos por la planta s. Y nos dijeron que la "S" es de "Sótano" así que nos guiaron a la planta 0 y de ahí nos dijeron hacia dónde estaba. Escaleras hacia abajo. Rampas hacia abajo. Hacia un lado una escalera hacia el centro de la tierra y un poco más abajo. Ahí estaba. Medicina nuclear.
Entre todo esto, nosotras caminábamos por el interior del hospital y nadie nos decía nada. Era raro.
Vale. Llegando al subsuelo de medicina nuclear notamos para colmo que estaba vacío. A punto de irnos a la casa y esperar a que la Nata ya estuviera allá. Apareció una chica que nos preguntó si buscábamos algo. La conversación fue algo así:
Chica: ¿Buscan algo?
Mi hermana: A alguien...
Chica: ¿A Quién buscan?
Mi hermana: Natalie Testart ¿La conoce?
Chica: Ajá... -Asiente- ¿De parte de quién?
Mi hermana: sus hermanas.
Chica ( se sorprende): ¡Oh! ¿Son sus hermanas? ¡Pasen!
El principio era tan indiferente con nosotras... pero ñee, me cayó bien, porque nos guio con mi hermana y me salvó de horas y horas de vitrineo.
Llegamos a la Nata estaba analizando unos cerebros. La saludamos y nos sentamos a observar como guardaba en programa mientras le contábamos la historia.
Posterior a eso, como mi hermana salía a esa hora, salimos. Pero no aun antes conocer a todos los presentes y encontrarnos con Mario. Que él se quedaba durante toda la noche en el hospital. Bueno, salimos de ahí con las 2 bicicletas de la Nata y la de Mario que secuestramos... ¡Con su permiso!  Y nos demoramos tanto sacando las bicis que llegaron los de seguridad, la Nata les contó que salía con 2 bicicletas suyas y se llevaba la de Mario también.
Guardia: ¿Él tiene conocimiento de esto?
Nata: ¡Sí!
Y se largaron. ¡Yupi! Fuimos hacia la casa, pasando por una tienda a comprar botellas para embotellar aceite.
Una vez en casa a la Nata se le ocurrió ir al centro a una tienda antes de que cerraran para poder canjear un producto.
Y empezó la carrera en bicicleta hacia el centro. La Nata tenía la bicicleta más grande, luego mi hermana y luego yo. Bueno, el punto es que después de 3 pedaleos para llegar a uno de la Nata me quedé atrás y no podía más. Me di cuenta de que no podía más cuando no las pude ver a la distancia. No era que estuviesen muy lejos, no veía ni mi mano. Y es que veía todo como empañado. Y paré. Por suerte, ellas sí que me veían y fueron por mí.
Logramos llegar al centro. En bici aun y corrimos hasta la tienda. Yo por mi parte solo seguía a una mancha blanca y una café (no os ofendáis, es por el pelo) llegamos y ellas hicieron lo que sea que hicieron y cerraron la tienda en cuanto entramos.
Con la conciencia a medias y la gravedad fuera de control seguí caminando detrás de ellas. Quienes compraron churros y volvimos a las bicis. Que espanto...
Nos subimos y andamos hasta la casa. Llegamos y teníamos que comer. Mis dos hermanas fueron a comprar mientras que yo me quedé en la casa escribiendo para Wattpad.
Llegaron las 2 chicas y la Nata cocinó... entonces me quedó gravado en la mente: "Mario cocina." Pues sí. Unas hamburguesas medio-crudas, unas como nuguet que no supe que era y una deliciosa lechuga.

Comimos. Y nos fuimos a dormir. Dormimos y fin del día. Miau.

1 comentario:

  1. jajajaja, no puedo! amo tus entradas Cami... las vuelvo a leer de puro gusto, mi pequeña escritora

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