domingo, 11 de enero de 2015

Día 23 (¡Segundo día de ski!)

Por lo que veo he tomado el mando del blogg...
Volviendo al tema ¡Segundo día de ski!
Esta mañana no no queríamos mover. No nos queríamos levantar. Nos dolía todo. Hasta el pelo. Pero de todas formas nos levantamos, vestimos y subimos a esquiar.
En la mañana, la nieve estaba algo… durita, como hielo, y era un poco más peligroso y un poco más doloroso en caso de caídas. Pero pronto se empezó a derretir un poco y todo fue genial.
Este día fue un poco diferente, porque no estábamos solos, no. Estábamos con unos compañeros de trabajo de Mario (Cardiólogos) y pues como éramos 8… ¡Llenamos una telecabina! Una de las que estaba ahí ocupó unos de los esquís de la Nata, y la Nata ocupó unos nuevos que no le gustaban. Que para mí está muy loca sino le gustan. Y al final del día no reclamó.
Primero subimos en la silla del mar (una leeenta con musiquita) y esquiamos algunas veces en la pista verde. Luego Mario y Nata se perdieron y nosotras seguimos esquiando un rato. Sin caídas. A las 1 nos teníamos que reunir todos e uno de los lugares para comer. Y cuando era nuestra última tirada mi hermana se cayó. Se estaba levantando cuando una nube de nieve cayó sobre ella y la Nata se rio. Sip, la Nata es mala.
Bajamos juntos y comimos unos pancitos hechos por la Nata ayer en la noche.  Algo que olvidé de ayer… en la noche la Nata hizo panes. Pero más divertido botó 4 huevos al piso. Y después los cocinó y los puso en los panes.
Pero estaban buenos. Luego nos volvimos a separar de los demás pero mi hermana y yo nos quedamos con la Nata y Mario. Justo en ese momento había fila en nuestra silla. Y nos subimos a otra que solo daba a pistas azules.
Así es, dos principiantes en pistas azules. ¿Qué creen que pasará? Primero la silla iba a velocidad luz. Y al llegar hicimos muchos, muchos, pero muchos giros lentos para reducir la velocidad de la empinada bajada. Ahora lo que están esperando oír ¿Cuántas veces se cayeron en la pista azul? ¡Ninguna! Bien, la pista azul, luego de dos bajadas uno se podía pasar a la verde. Nosotras nos pasamos a la verde.
Subimos 4 veces en esa silla de velocidad luz, dos veces acompañadas y 2 solas. Luego decidimos  volver a nuestra silla, a la que nos habíamos acostumbrado. Pero al momento de subirnos nos dimos cuenta de que no estábamos tan acostumbradas.
Terminamos por acostumbrarnos a la velocidad luz y esta silla… era… ¿Cómo decirlo? Subiría más rápido caminando, con los esquís puestos,  hiendo por las rocas y sin palitos. Después de eso volvimos a la otra silla y subimos hasta que estaban a punto de cerrar la silla.
Cuando llegamos arriba. Al inicio de la pista azul. Nos llamaron. Las telecabinas que nos bajan de la montaña estaban por cerrar. Y nosotras estábamos a una pista y media de distancia. A siete minutos de bajada a velocidades psicopáticas.
¿Qué hicimos? Ja, bajamos hechas unas cornetas, pero con giros y control.
Llegamos volando a toda velocidad, corriendo por las escaleras para rogar alcanzar una telecabina cuando. La vimos a unos metros andando.
Nos subimos con un profesor y dos chicas que reclamaban porque sus teléfonos no tenían batería.
En la telecabina llamaron a mi hermana y fijamos un punto de encuentro. Lican ray .
Llegamos hasta ahí y devolvimos los equipos. Nuevamente, al separarme de las botas me sentí temiblemente ligera. Extraño ese peso…  esquiar…
Nos subimos al auto y subimos a la Nata después. Mientras nos devolvíamos nos alimentamos un poco y luego llegamos.
El día anterior, mientras estábamos en el auto, nos habíamos drogado con antiinflamatorios para que no nos doliera caminar… Hoy no nos drogamos.
La Nata estaba coja. Mi hermana casi lloraba con cada paso. Yo me reía de ellas mientras me retorcía igual o peor que ellas.

Para finalizar con el día ¡Si tomé un antinflamatorio! Y ahora puedo mover los dedos para escribir. Pero igual que ayer, no me arrepiento de nada. Lo haría de nuevo mañana. Si es que no me dolieta tanto la pierna… Sobre eso. Mientras estaba yo felizmente tomando una ducha me encontré con ¡El moretón de año! En mi pierna. Que hasta ahora es un profundo misterio de donde salió. Porque es una línea, que está sobre donde terminan las botas. O sea, what? Pero, si no es grave se me pasará… Sin más que decir, aparte de que la olla a presión está sonando. Se despide Camila.










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