sábado, 10 de enero de 2015

Día 22 (The ski day!)

No sé por qué lo puse en inglés, pero todo suena mejor cuando lo dices en inglés. ¡Hablemos del día de hoy!
Este día empezó cerca de las 7 de la mañana con mi hermana ordenando que me despertara. No quería. Posiblemente dormí una o dos horas en la noche pero el punto es que NO. ME. QUERÍA. LEVANTAR. Pero me levanté igual, en estado zombie. No recuerdo muy bein lo que pasó esa mañana, pero sé que no desayuné.
Subimos al auto y traté de dormir el camino hacia sierra nevada. No lo conseguí. Pero se me quitó una buena parte del sueño. Para cuando me di cuenta ya estábamos caminando hacia Lican-Ray(? Para alquilar equipos… para mi hermana y para mí.
La primera gran odisea de andar con las botas de ski es el peso.  Tardamos un rato en acostumbrarnos pero no fue casi nada compara do con lo siguiente: Escaleras. Estas botas no te dejad doblar el tobillo en ningún sentido posible. Te inmovilizan desde la rodilla para abajo. Y ¿Qué se ocupa para bajar escaleras? ¡Los tobillos! Finalmente decidimos esperara a que el Mario y la Nata fueran por sus equipos. Consideramos que nos iban a abandonar… ¡Pero luego aparecieron! Nos subimos a el teleférico que nos subía hasta donde se empezaba a esquiar.
La Nata supuso (como la geniaza que es) que me daría calor así que me hizo sacarme el polar celeste. Ese fue el momento en que no volvía  ver ese polar. Andaba solo con polera (amarilla) pantalón de nieve (blanco) chaqueta (verde limón) y las famosas botas de ski.
Al llegar arriba teníamos unas breves clases sobre lo esencial para esquiar. Luego de dos horitas ya no éramos unas inexpertas. Girábamos para ambos lados, frenábamos, no entrabamos TANTO en pánico… Y fue entonces cuando Mario apareció.
Lo divertido de esto fue que mientras subíamos la última vez con el que nos enseñaba, llamó a Mario nuestro papá… solo reímos porque la explicación para eso era bastante larga. Luego de lanzarnos por la pista verde apareció susodicha Nata.
Fuimos asentarnos y la Nata hizo unos panes de molde con queso y jamón (doble queso para quienes querían) y ese fue el desayuno. Como a las 12 de la mañana.
Almuerzo, que yo sepa no hubo. Pero es que subimos una tras otra, tras otra, tras otra vez. Al principio íbamos lentamente y frenando sin caídas, o por lo menos no graves. Y entonces nos cambiamos a la siguiente pista, también verde, pero al lado de una azul. (Para los que no sepan esos son los colores de las pistas por lo que entendí: Verde: Fácil, Azul: normal, roja: difícil, negra: ¡Hey! Cuidado con morirse ;)
En un momento en la pista verde al lado de la azul. Yo no sé qué demonios hice. Pero no pude frenar tan bien como antes. Y entonces empecé a ir a una velocidad psicopática. En mi mente eran unos 200 kilómetros por hora. En la realidad como máximo llegué a los 80… Supongo. Llegué abajo y no vi a nadie. Mario apareció unos minutos después. Y minutos más tarde mi hermana y la Nata.
Para colmo ya estaban cerca de cerrar. ¿¡Qué!? Fue mi reacción. Para mí aún eran las 9 y en realidad eran las 4. O sea ¿¡WTF!? Nos alcanzábamos a subir unas cuantas más… y ahí fue cuando todo se fue a la nieve para mí.
La Nata había decidido quedarse atrás un rato… no sé por qué. Pero ñee, yo subí con Mario, este me obligó a ir adelanté, grave error. Yo estaba acostumbrada a seguir a Mario, y ahora él me seguía. Y yo en un arrebato de estupidez no miré una señalización y me pasé a una pista azul. Una azul. Yo. ¡Una principiante! 3 veces me caí. ¡3! ¡3! Y rodé varios metros antes de terminar. La nieve se metió en mis guantes y bajo mi polera. Maldición. Pero ¿Eso me iba a detener? ¡Caro que no!
Subí una vez más. Esta vez por la pista correcta. Me caí otras cuantas veces, más porque no lograba girar bien que por otra cosa. Pero yo era feliz cayéndome. Hasta que me caí feo.
Hay varios tipos de caídas. Cuando te caes muy fuerte se te salen los esquís. Si no se te sale ninguna no es nada. Si te sale uno una mala posición, a lo más te duele un ratito. Si se te salen 2 los demás paran a preguntarte si estás bien.
Se me salieron los 2. Caí de cara a la nieva y rodé a velocidad psicopática otros 6 segundos. Solo para hacerme la bacán me levanté al tiro. Mario y una chica desconocida me llevaron los esquís desde unos 20 metros más tras hasta donde yo estaba. Sí, todo eso rodé. Yo me había golpeado un poco… Pero la nieve estaba blanda y se me pasó antes de lograr llegar abajo.
Ya después de eso cerraron los cosos que suben y tuvimos que irnos :( en el auto comimos unos pastelitos, una Coca-Cola DESCAFEINADA. Y volvimos a la casa. Al llegar me bajaron ganas de escribir y escribí.
En estos momentos no sé que es lo que está haciendo Mario, creo que queque.
La Nata está hablando sola sobre lo que cree que es mi súper tos. Hace unos días que toso misteriosamente. La Nata dijo, y lo cito:
Nata: Puede ser una tos de irritación… Algo como asmático… O es una tos de friki. ¡Cami, eres una friki! ¡Yo soy una friki! ¿Será contagioso?
Supongo que vamos a comer algo y luego… Dormir, mañana podríamos ir a sierra nevada… pero además que requiero recuperar horas de sueño me ha dolido hasta subir las escaleras de la casa. Sí. O sea que mañana Camila no va a existir, va a ser carne molida.
Sin más que refutar, ¡se despide Camila!
P.D.: Una lección que aprendimos hoy: Hay novatos, hasy gente lenta, hay los que no avanzan, y después los snowborders, esos les gusta andar reptando.

P.D.2: En un momento de mi existencia me pregunté ¿Cómo pueden vivir las personas y yo me incluyo, sin haber andado nunca en esquís?




 desayuno-almuerzo (12:15)
nata y mario cerveza, las peques leche puleva con chocolate













final del día: agotadas pero felices!

1 comentario:

  1. excelentemente expresado, mi pequeña saltamontes... es revivir ese día fantástico e ir contando las horas para la próxima ida a esquiar, q bueno estuvo!!!!

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